Darse placer una misma es una de las formas más concretas de autoconocimiento. Si bien, es costumbre que los hombres hablen de la masturbación, sobre el cuerpo de las mujeres hay un manto de silencio.
Aquella dimensión de la vida humana donde el placer y la imaginación son ilimitadas fue asolado por el oscurantismo médico hasta el siglo pasado.
Thomas W. Laqueur, autor de "Sexo Solitario, Una historia cultural de la masturbación." considera que “las mujeres cada vez que contactan el placer se sienten culpables, se sienten muy mal, como si fuesen pecadoras. La religion, La imagen María Virgen, la de su propia madre, es muy fuerte; muchas mujeres inconscientemente tratan de ser madres, no mujer sexual, no mujer erótica, no mujer amante”.
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