Al fondo hay sitio. Parte II

Sí, esa es mi combi, estoy en la Av. tacna, camino a casa, ya en Lima, ciudad de Virreyes, y en la era actual, ya no hay carruajes, así que a acomodarse como sea en ellas, y a escuchar el cantar repetitivo del cobrador de combi, cual anunciante empedernido, con gallos y todo. El que se duerme pierde, y el que no puede dormir por el incesante ruido emitido por la radio favorita del chofer, pues no le queda mas, que mirar el paisaje. Y yo, conocedora de las actividades dentro de una combi, pues llevo siempre, chica precavida, mis audífonos, mis galletitas y chupetín para entretenerme en cada parada, y ni que hablar de un libro de bolsillo, que si la ruta es larga, y ya me aprendí de memoria las calles y conté cada poste de luz, pues a leer, si es que consigo concentrarme, o simplemente a terminar de inventar mi siguiente cuadro. Al final mientras vaya sentada, todo es mas placentero, aunque sea en una combi.

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